El frío primaveral no impidió a las cinco Hermanas y las tres Asociadas recorrer la antigua ciudad de El Puy, ni enfrió su deseo de enriquecer su vida espiritual con visitas a la Cocina, a diversos sitios históricos, a la
Catedral; ni tampoco subir los 300 escalones para acceder a la capilla de San Miguel de Aiguilhe, antes de emprender la subida para llegar a la estatua de Nuestra Señora de Francia. Los días del grupo estaban organizados en torno a conferencias diarias y al compartir de su oración por la noche. Con una jornada completa de reflexión sobre toda su experiencia, terminó esta peregrinación, dirigida por la Hna. Jean
Laurich y la Hna. Trudy Ahern.